
Ilusiones que se rompen, otras se crean, como una bombilla gigante, frágil, que una vez enroscada esperas que se encienda.
Siempre tuve miedo a la electricidad, a los cables... debe ser eso entonces,una especie de hilo de cobre me une sin querer al interruptor de las verdades y mentiras y no paro de llevarme calambrazos. Tan acostumbrada estoy y tan poco aprendo de ellos que lo anormal es ver como se enciende esa bombilla, en ese momento me ilumina el día, la noche, me parece ver más a mi alrededor.
Es curioso hablar de bombillas, nunca les había dado tanta importancia, pero todo tiene su doble sentido, a veces creo que dualizo sin querer las cosas, a la gente...
En mi rincón oscuro a veces no hay bombillas que lo iluminen, ni siquiera una triste lámpara esperado ser útil. La oscuridad me puede, me uno a ella y me convierto en una sombra más, una sombra translúcida que absorbe las tinieblas de su alrededor. Demasiado metafórico...debo ser mas práctica, ¿debo serlo?.
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